Llena de pájaros muertos
La repisa de mi ventana.

Dulce Flor Negra embauca sus picos,
seduce sus alas: plumas caídas
tras la danza de hiel. Sus corroídas
almas yacen marchitas, pues caducos

los néctares,

venenoso el aroma.

Impregnada hasta el último cabello
de esa fragancia mortífera
ya no huelo, sino que soy.

Soy perfume que llama,
soy pájaro muerto en mi ventana.